miércoles, 31 de marzo de 2021

Periódico Cancionero Semana Santa 2021 : Francisco Tovar - 1er Centenario de La Quinta

 



            

Cuando aparece la palabra centenario en nuestra mente, inexorablemente nos trasladamos a escenarios que difícilmente se pueden repetir en el momento actual. Sin duda alguna esto se cumple al cien por cien con mi Quinta Cuadrilla de Judíos Colinegros.

Por unos instantes me traslado al Cabildo que la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno celebró el 10 de abril de 1.921 en el que se aprobó la constitución de La Quinta Cuadrilla de Judíos a solicitud de Don José Gan Roldán, designado por otros 32 judíos para ser su cuadrillero. Aquel Cabildo le asignó La Quinta y por ello hoy decimos con orgullo que somos continuadores de aquel proyecto que se fraguó en momentos nada fáciles para una sociedad mermada económicamente y con una sociedad civil que , en ocasiones, colisionaba con los valores cofrades que sacaban a la calle la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, núcleo central de la religión cristiana. Pues bien, aquellos judíos y el Sr. Gan a su cabeza no se amedrentaron, sino que más bien mantuvieron y contribuyeron a consolidar la semana santa que hoy perdura. Especial mención merece el afamado y bullicioso Miserere de La Quinta en San Francisco. De aquellos días ya hay muchas reseñas descritas por muchos investigadores de nuestra historia.


Fueron momentos de esplendor en participación y número de judíos, en aquel tiempo se acuñó la tercera fila de niños tras el cuadrillero y la frase que aún perdura : “ Se conoce por la pinta que eres judío de La Quinta “. Pero nadie contaba con el revés más duro que cabía esperar para diezmar las filas cofrades. La guerra civil en nuestra Baena convulsionó a la sociedad en general, y en particular a las hermandades y cofradías. Nuestra cuadrilla no fue una excepción y junto a algunos judíos más, falleció su valedor, Don José Gan en 1.936, de cuyos hechos relata nuestro judío Julio R. Fernández García en el num. 9 de la revista ITVCI. En 1.939 su primo D. Francisco Roldán Rubió asumió la labor de cuadrillero, en sustitución del Sr. Gan y hasta estas fechas ya no han faltado judíos ni cuadrilleros que llevasen con orgullo el escudo con el número 5 en su solapa de la chaqueta de judío.

También tuvo esta cuadrilla un cuadrillero interino, un gran judío que sin figurar en actas de la cofradía de Jesús Nazareno, dio un paso al frente con La Quinta hasta tanto se votara nuevo cuadrillero. Me estoy refiriendo a Don José Caballero Molina.

Otro periodo de tiempo que considero fundamental recordar en el centenario fue el comandado por los hermanos Aguilera Urbano. En primer lugar D. Natalio Aguilera Urbano y a su muerte fue D. Antonio Aguilera Urbano quien tripuló esta cuadrilla. A cada uno de ellos debemos una transformación y su legado permanece en la Cuadrilla que hoy conocemos.

Tras la etapa de interinidad de D. José Caballero, D. Natalio Aguilera Urbano accedió al cargo de cuadrillero. Lo hizo con la tarea encomiable de adaptar el pasado esplendor de la época de D. José Gan a los tiempos que tocaba vivir, después de una guerra y con el consiguiente deterioro en las economías familiares, cuando no la emigración para sustentar las mismas. Tiempos austeros, pero no en ilusión, y para ello Natalio se arropó de un grupo de amigos que desde su junta directiva le ayudaron a mantener a la cuadrilla en el lugar que siempre soñó. Este cuadrillero fue muy querido por sus judíos. Su temprana muerte supuso un duro golpe para su familia, para sus amigos y como no para La Quinta. En aquellos tristes momentos fue un hermano suyo, Antonio quien procuró continuar la trayectoria de su hermano y se convirtió en el 4º cuadrillero.

Bajo la dirección de Antonio Aguilera La Quinta fue impulsora de algunos protocolos de los que hoy conocemos. Antonio propuso a los cuadrilleros de judíos la celebración de los misereres con la turba al completo en lugar de los que celebraban las 5 primeras cuadrillas, de paisano y con tres redoblantes. También fue suya la propuesta, que tras su fallecimiento, se materializó en la rotación de los cuarteles tras el miserere en lugar de finalizar en la plaza de la constitución. También Antonio acometió una de las grandes transformaciones de las cuadrillas que hoy conocemos y es la consecución de un Cuartel permanente, bajo la creación de la A.C. Quinta de Judíos Colinegros. El cuartel, que lleva su nombre, se construyó en la primera planta de un edificio de la calle Cuadrilleros Hnos Aguilera Urbano, cuya planta baja la ocupa una cuadrilla hermana, la Séptima de Judíos Colinegros. Antonio también fue un entusiasta de la celebración de los Días de Campo en el 1º de Mayo.

Al fallecimiento de Antonio tomó las riendas de La Quinta su teniente cuadrillero, D. José Ramírez Cáliz y posteriormente D. Francisco Tovar Ortíz, ambos continuadores del proyecto recibido de D. Antonio Aguilera.

Dejando atrás la dirección de la cuadrilla, ahora vamos a destacar el trabajo de algunos de sus judíos, y en concreto un trabajo que se convierte en poesía cuando de cantar la Semana Santa y sus figuras singulares se refiere. Me estoy refiriendo a la figura del Pregonero. 

De las filas de La Quinta han salido 5 pregoneros de la Semana Santa, si bien han sido 6 los pregones ofrecidos, pues uno de los pregoneros Manolo Piedrahita lo hizo en 2 ocasiones. Este capítulo lo inicio D D. Manuel Piedrahita Toro ( 1.970 y 1.992 ) y le siguieron D. Julio R Fernández García ( 1.994 ), D. Juan Torrico Lomeña ( 1.998 ), D. Francisco Tovar Ortíz ( 2.010 ) y  D. Juan Mariano Fernández García ( 2.012 ). 

También ha habido otros pregones de la pluma y voz de judíos de La Quinta. Así D.Juan Torrico Lomeña hizo el Pregón del Cartel ( 1.985 ), D. Rafael Casado Raigón ( 2.004 ) , D. Manuel Piedrahita Toro ( 2.008 ) y D. José Nicolás Fernández Montero hicieron la Exaltación del Judío y D. Juan Mariano Fernández García realizó el I Pregón al Costal, Hermano de Andas, Varal y Palio ( 2.019 ). Su cuadrilla se muestra orgullosa de tan extenso elenco de pregoneros.

Si de honores se trata, esta Quinta cuadrilla también cuenta en sus filas con amplio repertorio. Así D. Antonio Aguilera fue designado por la Cofradía de Ntro Padre Jesús Nazareno Cuadrillero Honorario. Su primo y fiel compañero suyo, D. Alfredo Osuna Urbano fue Secretario de Honor de La Quinta, Cuadrillero de la Hermandad de San Juan y Presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa. 

Otro judío insigne es D. Antonio Mesa Sevillano, Hermano Mayor de la Real Archicofradía de Ntra Sra del Rosario y Sto Cristo Resucitado y también Presidente Nacional de la Jornadas de Exaltación del Tambor y el Bombo. En 1.929 en las filas de La Quinta también accedió D. José Baena Rojano, Hermano Mayor de la Cofradía de Ntro Padre Jesús Nazareno y Hermano Mayor Honorario de la misma, a perpetuidad  (Cabildo 9  Abril de 1.978 ). 

También figuran en nuestra cuadrilla tres Hermanos Mayores de la Cofradía del Santo Cristo del Perdón ( Silencio ) y que son D. Julio R Fernández García, D. Antonio Ocaña Aguilera y D. Francisco Manuel Alarcón Aragón.  

Y ya para terminar este apartado de honores destacamos a D. Juan Torrico Lomeña quien fue designado Cofrade de Honor y Promotor de la Agrupación de Cofradías, así como Cofrade de Honor de la Real Archicofradía de Ntra Sra del Rosario y Sto. Cristo Resucitado. Juan Torrico fue además Secretario y Tutor de la Hermandad de San Juan de la cofradía del Dulcenombre de Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima. Además fue designado Cofrade de Honor de los Hermanos de Jesús, Andas y Palio, así como de la Cofradía del Santo Cristo del Perdón ( Silencio ). 

Cabe destacar la tarea investigadora de Juan Torrico en su artículo de la revista de nuestro 75 Aniversario ( pág. 51 ) con el título : La 5ª Cuadrilla Madre y Maestra de Cofrades, en el que se detallan muchos judíos nuestros que tuvieron responsabilidad en otras Hermandades y Cofradías.

Siempre se ha dicho que no hay Cuadrilla sin sus judíos, y ahora vamos a pincelar, de alguna manera, este apartado. Empezaré diciendo que desde 1.921, con aquella histórica lista de al menos 33 judíos, han formado parte de esta Quinta Cuadrilla un total de 1.016 judíos. Vaya un recuerdo en la memoria de los que ya nos dejaron y que Manolo Piedrahita Toro apuntó en su “ Turba del Silencio “. Ciñéndonos a la actualidad, son 316 los que conforman esta cuadrilla, desde niños hasta veteranos que pasan sus vidas tocando el tambor en nuestras filas. A modo estadístico decir que la edad media actual de la cuadrilla está en los 41 años, cifra que es motivo de esperanza en la continuidad del proyecto que hace un siglo comenzamos.




Por último vamos a constatar las efemérides de esta cuadrilla y que hemos celebrado digna y orgullosamente. Me estoy refiriendo a las Bodas de Plata, o cincuentenario, celebradas en 1.978 con retraso pues se tomó como referencia la documentación que conservaba la cuadrilla. La fecha de constitución exacta de la cuadrilla se localizó en el libro de actas de la cofradía durante la Semana Santa de 1.996. También fue 1.997 el año de nuestras Bodas de Platino o 75 Aniversario, si bien se anunció en 1.996.

 Estos son, por tanto, los prolegómenos de este CENTENARIO que ahora celebramos. Año 2.021 peculiar, tiempos de pandemia sanitaria que deslucen y reducen la fiesta que para nuestra cuadrilla supone el centenario. Sacaremos fuerzas de flaqueza, ahondaremos en nuestros corazones de judíos centenarios y honraremos la memoria de todos los nuestros, de todos empezando por aquel soñador cuadrillero que puso los cimientos de la familia que hoy conforma esta QUINTA CUADRILLA DE JUDIOS COLINEGROS y finalizando por ese hijo recién nacido que su padre apuntó nada mas nacer para que fuese impregnándose de los valores cofrades de nuestra cuadrilla y que seguro será garantía de continuidad para el futuro.

Quisiera finalizar este alegato poniendo negro sobre blanco en ese grito que aprendí cuando llegué a esta bendita Cuadrilla, un grito que nos sale del alma y del que estamos orgullosos cuando gritamos, ¡¡ VIVA LA QUINTA !!

 

Paco Tovar.

Cuadrillero


Si prefieres ver el artículo en formato periódico pincha en el siguiente enlace :

https://drive.google.com/file/d/1vYA8soNWBF75ts-0a00g-8K43dLuV8Eq/view?usp=sharing


Revista Cabildo : Daniel del Valle Peláez - Un siglo de historia y muchos kilómetros

 



Cien años de vivencias e historias que ni alcanzo de imaginar. Cien años de trabajo constante para que nuestra semana mayor en nuestra cuadrilla, sea superior que la anterior. Cien años de alegría y amor por lo que más queremos. Cien años de enseñanzas y experiencias. Cien años que ni la Pandemia covid 19, hará que nos olvidemos (…). SI, un siglo que conmemora la Quinta Cuadrilla de Judíos de la Cola Negra de Baena (1.921-2.021)

La quinta, es historia. Y no una historia cualquiera, es la leyenda que nuestros antepasados escribieron y que hoy orgullosamente formamos parte de ella. Es la historia del fundador D. José Gan Roldán, que, gracias a él, hoy estamos de celebración. Desde su inicio, hasta la fecha actual, nuestra cuadrilla se ha ido fortaleciendo y creciendo. Y esto, es gracias a cada uno de ellos/as, que aportan su granito de arena y hace que cada año sea único e inigualable. 

El tiempo pasa, pero nuestros recuerdos permanecen. Son tantas historias, que resulta imposible ilustrarlo con palabras, hay que vivirlo, hay que sentirlo.  De ahí la frase, “no lo vas a entender, hasta que no lo vives”.

Desde que vine al mundo, he crecido en este ambiente semana santero. Recuerdo, con tan solo dos años de edad, cuando mis padres me vestían con esa ropa tan peculiar. Camisa blanca, pantalón y zapatos negros. Me ajustaban el tahalí y, después, me ponían ese pañuelo que tenía bordado un judío y lo enlazaba con su anillo que tenía la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Finalmente, la chaqueta roja a medida confeccionada con sus bordados blancos. En la solapa izquierda, se hallaba ese escudo de fondo morado oscuro, resaltando el número 5 bordado en color oro. En el salón, se encontraba el resto de arreos, las baquetas y el tambor. 

Salías a la calle, y aquel sonido peculiar del tambor, se deleitaba por cada rincón de las calles Baenenses. Solamente había ruido, mucho ruido, pero me encantaba.

Transcurrían los años y, cada vez iba conocimiento a más personas dentro de la quinta. Algunas caras eran conocidas, algunos eran amigos e incluso familia. En todas las cuadrillas, se forman esos grupos de personas en los cuarteles y, no sé cómo lo hacemos, pero siempre cada grupo está sentando en el mismo sitio cada año.

“No hay mejor sensación, que estar sentado en el cuartel rodeados de tu gente y eso, la quinta lo sabe”


Una semana antes, mi casa se alborota de gente: mis primos, mis tíos y, mi grupo de la quinta. Todos con su tambor para que quede impoluto y, después, a la prensa para que suene como nunca. ¿Sabéis lo que se siente cuando queda tan solo una semana antes del primer miserere? Y, ¿Cuándo llega ese olor a incienso, pestiños y magdalenas? Solamente lo sabrá, quien lo haya vivido.

Siempre sale las mismas anécdotas e historias y que nunca me canso de escucharlas. Hace muchísimos años, éramos cajas y banderas, como este año. Recuerdo, que fue un Domingo de Resurrección, cuándo estábamos en la parroquia de Ntra. Sra. De Guadalupe y, en un momento de la misa, teníamos que tocar fuertemente el tambor. Allí, había muchísimos judíos preparados para ese toque. Cuando llegó el momento, todos/as salíamos apresurados para coger nuestros arreos porque era el momento de tocar. Mi padre, todo nervioso, tropezó. Ahora sí, se levantó como pudo, cogió su tambor y empezó a tocar.

¿Sabéis lo que se siente cuando vives la semana santa desde varios km?

Personalmente, no lo sé, porque nunca me ha pasado. Pero sé de gente de la quinta que si sabe lo que se siente. Es por ello, que ilustro las palabras de nuestra Judía Miriam Romero Giménez:

Muchas son las personas que antiguamente tenían que emigrar a otras ciudades o pueblos en busca de trabajo, dejando atrás la vida en Baena. Muchas son las familias que a día de hoy viven la semana santa desde la distancia. Y desde ya os digo, que es muy duro. Mi padre tuvo que irse con mis abuelos a Barcelona siendo muy pequeño. Hasta la fecha, nunca ha faltado a ninguna semana santa. Son muchas las horas de viaje, primero desde Barcelona, y ahora desde Murcia, mi ciudad natal.

Jamás olvidaré mi primer día en el cuartel, siendo aún una niña, casi una adolescente, sentarme con mi padre y sus amigos, con mucha vergüenza, no había muchas niñas por allí, pero muy pronto me acogieron como una más y puedo decir que la Quinta me ha regalado amigos de los que te llevas para toda la vida.

Pero sin duda mi momento favorito de la Semana Santa y de mi cuadrilla es nuestro viernes santo. Madrugar mucho, o, mejor dicho, no dormir, quedar con los amigos, bajar a San Francisco, un colacao calentito, y ver salir a Ntro. Jesús Nazareno.

Sábado de Gloria, comida de cuartel, con la familia y los amigos, reír, recordar, revivir momentos y sumar muchos nuevos.

Domingo de resurrección, desayunar, el resucitado nos espera, para terminar la semana de pasión. Cuando estás llegando a Guadalupe a eso del medio día, y vas acercándote al resucitado ya solo te queda pedirle salud para los tuyos y poder volver el año que viene.


Llegas al cuartel, y ahora sí, llega la despedida, despedirte de otra semana santa que ha sido única que, aunque parezca igual ha sido totalmente diferente, cerrar el cuartel y aspirar una última vez su olor, porque su recuerdo dura 365 días.

No hay momento más agridulce que el de montarme en el coche y ver que me quedan 400km hasta casa. Voy feliz, por poder haber vivido otra más junto a mi padre, el cual me enseñó desde pequeña su pasión por Baena, por la semana santa, por los judíos y su fe en nuestro Nazareno. 400km en los que ya estoy pensando cuando voy a volver.

No me gustaría terminar este artículo, sin hacer mención, a todos/as aquellas personas que han pasado por la quinta y que nos han abandonado. Siempre lo recordaremos porque han formado y formarán parte de esta historia.

 

“Una vez que entras en la QUINTA, siempre permanecerás en ella”.


Daniel del Valle Peláez.

Judío de la 5ª

Revista Cabildo : Fernando Amo - Soy Judío de la Quinta

 


Se acerca, ya viene, ya llegas cuaresma, se huele
Obedeciendo a este ritmo inexorable, el tiempo no se detiene
Y sé que no será igual, hay muchas ausencias, muy diferente
 
Jubileo de chaquetas, plumeros y tambores
Unos  imberbes, otros  jóvenes, adultos y más mayores
De nuestro pueblo y los que están en otros lugares
Implorando y rezando con el toque y sus redobles
Oyendo retumbar las calles del casco antiguo, oíd
 
De nuestros orígenes orgullosos y renovándonos siempre
Empezamos nuestra segunda centena, ahí es nada!
 
La turba de los tambores tampoco saldrá este año, que pena
A ver si para el próximo  hemos vencido al “bicho”, Dios quiera
 
Quiero, como todos, que esta pesadilla  pase cuanto antes
Un día miraremos atrás y será solo parte de nuestra historia
Inquietos y nerviosos…celebramos ya CIEN años!!
No lo dudo ni un momento, todo lo mejor esta aun por llegar
Te conozco, te conozco, te conozco por la pinta
A mí también me conoces …SOY JUDIO DE LA QUINTA.
 


Fernando Amo


martes, 30 de marzo de 2021

Revista Cabildo : "La Batidora " : semilla de un cofrade

 

    
    Aunque ya han pasado 34 años, parece ayer cuando en una víspera de San José toqué mi primer tambor. La providencia quiso que el primer tambor que tocase no fuese el de judío, sino un tambor de enlutao, hermandad a la que al cabo de unos años entré a formar parte. Aquella noche fue la causante de que a un magdaleno de cuna, de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno, se le despertase la inquietud de ser judío. Ese mismo año y gracias a mis padres, a mi abuela Balbina y a mi tío José Manuel (judío de la Primera) que me uniformaron de pies a cabeza como judío, mi sueño se vio cumplido. De la mano de mi amigo Paco Mata y gracias a su padre, D. Francisco Mata, miembro de la junta directiva de la 5ª Cuadrilla de Judíos Colinegros, quien intercedió ante el Cuadrillero D. Antonio Aguilera Urbano, se me permitió, aún no perteneciendo a la cuadrilla, desfilar en la Quinta y visitar su cuartel, el Coliseo Baena.

    La acogida que tuve en la Quinta durante esa Semana Santa me demostró que era una gran cuadrilla (se conoce por la pinta… que eres judío de la Quinta) y lo que empezó como una inquietud en una víspera de San José, se estaba transformado en un sentimiento. Durante esa Semana Santa conocí a los que denominaría “mis amigos de tambor”, Fernando Amo, Joaquín de Jesús Juan López, Manuel Ramírez y Alfonso Torrico, los cuales, junto con el ya mencionado Paco Mata, fuimos formando un grupo dentro de la Quinta.




    Con el transcurrir de los años, dicho grupo fue creciendo y haciéndose más fuerte con la incorporación de nuevos judíos:  mi hermano Javier, mis amigos José Antonio Campaña, José Antonio Vegas y Paco Tovar, mis primos Gregorio y Daniel Ocaña, los hermanos José Ramón y Jesús Jiménez, Rafa Molina, los hijos de Fernando Amo, Sergio y José, Alfonso, hijo de Alfonso Torrico, mis propios hijos, Adrián y Alejandro. No quisiera olvidarme, aunque no pertenezca a la Quinta, de la única oveja blanca de este grupo, Fran Arrebola, quien, por motivos obvios, solo nos acompaña durante la madrugada del Miércoles Santo. Lo que comenzó con un grupo reducido de jóvenes judíos, se convirtió en lo que hoy en día, dentro de la 5ª Cuadrilla, se conoce como “Peña la Batidora”.



     ¿El porqué del nombre? Bueno, esa cuestión creo que la pueden contestar mejor que yo los cuadrilleros y tenientes cuadrilleros de la Quinta que nos han sufrido y, sobre todo, una de las personas que me infunden admiración por la labor realizada por nuestra Semana Santa, D. Manuel Guijarro Nucete, cuadrillero de la Sexta, quien siempre supo aguantar educada y cortésmente el batir de nuestros tambores.

    Pero me gustaría decir en nuestra defensa, que parte de la culpa de la explosión de la Batidora la tuvo otra persona con la que la Semana Santa está en deuda, D. Ramón Sánchez Sánchez, profesor de la escuela de redoble, quien sin saber lo que hacía, enseñó a redoblar, en la primera escuela de redoble para adultos, a parte de la Batidora. Lo que nos faltaba: ensayos, resistencia y juventud, una mezcla explosiva que se manifestaba dentro de la Fila. Muchas gracias Ramón, sin ti no lo hubiésemos conseguido. No quiero olvidarme tampoco de Andrés Hidalgo, quien también participó en nuestro proceso de aprendizaje.

    Durante todos estos años, en los que se celebró el 75º aniversario, mi primer cuadrillero, D. Antonio Aguilera Urbano, cuadrillero honorario de la Cofradía y el Gran Cuadrillero de la historia reciente de la Quinta, se fijó en ese joven que años atrás, aún sin ser hermano, dejo desfilar con el número de su cuadrilla en la solapa. En el año 2002, cuando lo incorporó a su junta directiva, sembró en él la semilla semanasantera que germinaría y florecería con el transcurrir de los años. Durante todos estos años he tenido la oportunidad de conocer a grandes judíos, D. Rafael y D. Eduardo Alarcón Medina, D. Rafael Pozo Morales, D. Luis Martínez Toledo y D. Antonio Javier Aguilera Vázquez, el Tesorero de la Quinta, judíos que a lo largo de las Juntas Directivas en las que hemos coincidido han contribuido en mi formación cofrade, desde aquí, mi más sincero agradecimiento y mi oración para aquellos que desgraciadamente ya no volverán a desfilar con su querida Quinta.

    Si Antonio Aguilera plantó la semilla, sería D. José Ramírez Cáliz quien la cultivase. Durante sus dos mandatos tuve la oportunidad de ser el secretario de la Quinta, sucediendo en el cargo a todo un personaje dentro de la Semana Santa de Baena y a una eminencia dentro de la Quinta, D. Alfredo Osuna Urbano, teniendo el privilegio de participar en el homenaje que la Quinta Cuadrilla le organizó en el 2007, nombrándolo secretario de honor.
¡Qué decir de mi amigo Pepe! Tengo muchas cosas que agradecerle, pero de entre todas ellas, quiero destacar la confianza deposita en mí al ofrecerme sustituir al Gran Secretario de la Quinta, máxime cuando yo no tenía ninguna experiencia de ese tipo, demostrándome más confianza en mi persona, de la que yo mismo tenía. Otra cosa que no sé cómo agradecerle, y que me hizo crecer como persona y como cofrade, es que siempre me escuchó y valoró, dándome una libertad que difícilmente podría haber imaginado. Para él, el secretario era la mano derecha del cuadrillero y así me lo demostró durante esos ocho años. Muchas gracias Pepe, siempre te estaré agradecido.

    Quiero proclamar que, aunque durante esos años abordamos proyectos importantes que fueron moldeando mi personalidad y temperamento, gozaba durante toda la Cuaresma y la Semana Santa de la libertad necesaria para disfrutar de La Batidora, que por aquellos años se encontraba en uno de sus momentos más álgidos. Tres judíos de esta Batidora llevamos varios años teniendo el privilegio de acompañar con nuestros redobles a la hermandad de San Juan y no quisiera dejar pasar esta oportunidad sin expresar mi más sincero agradecimiento al que fuese su cuadrillero, D. José Manuel Tutau y especialmente a D. Jesús León-Salas, actual cuadrillero y hermano de la Quinta.

    Trascurridos esos ocho años, cuál fue mi sorpresa, cuando el candidato a cuadrillero, D. Francisco Tovar Ortiz, me ofrece ser su segundo teniente cuadrillero. Eso eran palabras mayores, por un lado, el honor de representar a la Quinta, por otro, la responsabilidad vinculada al cargo. Mis hijos comenzaban la adolescencia y las nuevas obligaciones del cargo supondrían alejarme temporalmente de la Batidora y, por tanto, dejarlos al cuidado de mi hermano Javier y de mi amigo Paco Mata. La decisión fue muy complicada, en un lado de la balanza, el sacrificio de dejar la cola de la Quinta, y como consecuencia, dejar de compartir los primeros pasos de mis hijos dentro de la Batidora. En el otro, el privilegio, el desafío y la satisfacción que suponía representar a la Quinta. Tras una larga meditación, acertadamente decidí que ya era hora de empezar a devolverle a la Cuadrilla todo el esfuerzo invertido en mi modesta persona. Muchas gracias amigo Paco, me abriste una puerta al conocimiento de nuestras tradiciones, a una nueva forma de vivir y sentir nuestra Semana Santa, desde el recogimiento, más profunda y religiosamente, permitiéndome descubrir el esplendor de los actos de cultos organizados en el seno de nuestras Cofradías.

    El primer día que porté el negro bastón de ébano de D. Natalio Aguilera Urbano, puede apreciar sobre mis hombros el peso de la Historia de la Quinta, 100 años pesan mucho, máxime cuando ese bastón había sido portado por grandes Cuadrilleros y Tenientes Cuadrilleros. Aquel desfile de Estaciones se ha quedado bordado en mi corazón, cual terciopelo morado, con un gran Cinco dorado. Ese día entré a formar parte del reducido grupo de personas que han tenido el honor de portarlo.




    Otra fecha para el recuerdo es el Domingo de Resurrección en el que encabecé la Quinta flanqueado por mis dos hijos. No tengo palabras de agradecimiento hacia Paco Tovar por haberme permitido disfrutar de ese momento. Por motivos como éste y por darme la oportunidad, junto con el primer teniente cuadrillero D. Rafael Piernagorda Muñoz, de tener el privilegio y el honor de representar a la Quinta, mi Cuadrilla, te estaré eternamente agradecido.
 
    Durante esta etapa de madurez, los acontecimientos se fueron sucediendo a un ritmo vertiginoso. En nuestras últimas Cajas y Banderas tuve el placer de acompañar con mi hermano a mi hijo Adrián, quien, en la mañana del Viernes Santo, subiría redoblando a María Magdalena. Lástima que en ese año, a su tía y a su abuelo les tocase el turno de bajar la Magdalena. La foto de familia acompañando a María Magdalena, hubiese quedado grabada en el rojo de nuestros corazones. Al año siguiente, en el 2018, y gracias al apoyo incondicional de la Junta de Bastones, se grabó desde una nueva perspectiva la ofrenda floral que los judíos realizan ante el monumento al Judío.




    Pero por desgracia, una pesadilla me despertó del sueño en el que me encontraba inmerso, mi “Hermano Mayor”, Gregorio Valero Delgado, nos dejó de manera inesperada, había abandonado su querida Cuadrilla para entrar a formar parte, de la acertadamente denominada por D. Manuel Piedrahita, “Turba del Silencio”. Durante la celebración de la declaración, por la Unesco, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de las “Tamboradas, repiques rituales de tambores”, un grupo de amigos decidimos homenajearlo en silencio. Diluidos entre la multitud de judíos, cada uno portamos uno de sus múltiples plumeros como símbolo de duelo. Día muy complicado aquel, con los sentimientos a flor de piel, las lágrimas hacían acto de presencia cada vez que entre la multitud reconocía uno de aquellos plumeros, el abrazo era inevitable y los sentimientos de añoranza afloraban. Después de la montaña rusa de sentimientos, aquel día aprendí a levantarme después de cada caída, había que seguir luchando. Desde ese momento siempre me has acompañado, tú con el escudo de la Octava en la solapa y yo con el de la Quinta. Siempre estarás en mi corazón, como en el aquel Domingo de Ramos en el que te uniste a la terna de la Batidora para acompañar a la Hermandad de San Juan.



    Si durante las etapas anteriores mi formación corrió exclusivamente a cargo de la Quinta, ahora esta tarea es compartida por la junta de Bastones. Es todo un privilegio y un honor aprender nuestras tradiciones con las enseñanzas impartidas por cuadrilleros y tenientes cuadrilleros. A ellos también les debo un día muy importantes para mí, el 5 de abril del 2.019, cuando a los pies del Nazareno y de la Virgen de los Dolores, en presencia del hermano Mayor, D. José Ortiz Esquinas, y con mi familia como testigos, los 8 bastones me hicieron entrega de un judío de bronce. Muchísimas gracias compañeros.

    Otro momento muy importante para mí tuvo lugar solo un mes después, y se lo debo al presidente de la Agrupación de Cofradías, D. Guillermo Iván Bernal Trujillo, cuando, junto a mi cuadrillero y amigo Paco Tovar, decidió elegirnos como dos de los judíos que asistirían a la recogida del galardón con el que el Judío de Baena fue reconocido en la gala de los premios “Cordobeses del año 2018”.

    El último gran momento grabado en mi corazón y uno de los más importante de mi vida, junto con el nacimiento de mis dos hijos, ocurrió en los actos de celebración del pasado día de Jesús, cuando tuve el privilegio de acompañar a nuestro Padre Jesús Nazareno en su peregrinar desde la iglesia conventual de San Francisco a Santa María la Mayor. Siento escalofríos cada vez que recuerdo con la cercanía con la que pude disfrutar de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Muchas gracias Javier por acordarte de mí en la composición de tu Junta Directiva.

    Quiero finalizar manifestando que sentía la obligación moral de devolverle el mimo, el cariño y el respeto con el que, a este humilde servidor, siempre le ha tratado la Quinta. ¡Qué mejor momento, que hacerlo en su CENTERARIO!, sirva este modesto artículo como presente. Gracias y mil veces gracias, ¡VIVA LA QUINTA!.


José Manuel Ocaña Luque
2º Teniente Cuadrillero

Revista Cabildo : José Gan y Manuel Rojas : La revitalización de la Cola Negra

 


José Gan nació un 21 de Abril de 1896 en Doña Mencía (Córdoba).

Era el segundo hijo de Felipe de Gan Cubero, un acomodado propietario natural de Doña Mencía que contrajo matrimonio con la baenense María Concepción Roldán Ruiz.

En su niñez la familia establecería su residencia en la casa de la calle Llana, junto al vecino y concejal Manuel Rojas Chueca, quien ejercía de Hermano Mayor de la Real Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, a la que pertenecían las hermanas de Concepción.

Tras no obtener los resultados académicos esperados, sería enviado fuera a de la provincia, continuando con sus estudios de bachiller en uno de los centros más prestigiosos de España, y cursando, posteriormente, la licenciatura de Derecho. Precisamente, sería en esta etapa cuando José Gan se rodeó de un círculo de jóvenes intelectuales con los que fue moldeando su pensamiento, cuya identidad le llevaría a proponer y llevar a cabo multitud de proyectos sociales y cofrades.

A pesar de la lejanía de su etapa estudiantil, los viajes a Baena fueron constantes. Pertenecería a la Escuela Militar Oficial de Tiro Nacional, siendo uno de los miembros organizadores para conmemorar el centenario de José Amador de los Ríos, en 1918.

Acabó los estudios universitarios y regresó a Baena a primeros de octubre de 1920, en plena festividad de la Virgen del Rosario, viviendo la recogida multitudinaria de la Real Archicofradía a su vecino Rojas Chueca.

Su primer proyecto fue acoger la dirección de la 5ª Cuadrilla de Judíos de la Cola Negra, siendo nombrado Cuadrillero, brindándole un gran dinamismo  que se haría extensible al resto de la Turba.

Su gran capacidad organizativa le llevaría a ser nombrado Fiscal y ejercer como Procurador, director del periódico Todos, y miembro del republicano Partido Progresista.

En 1921 se introdujo en el mundo cofrade, solicitando al Cabido de Jesús Nazareno acoger una 5ª Cuadrilla de Judíos que se encontraba en vías de la desaparición definitiva.

Tras el acuerdo por el que la Turba de Judíos de la Cofradía de Jesús Nazareno participaría como invitada y sin derecho alguno en las procesiones del Miércoles y Jueves Santo, en 1924, su cuadrilla tomó la decisión de prohibir la entrada a hermanos que pertenecieran a la Cola Blanca, fruto de la rivalidad existente entre las cofradías penitenciales.

Esta medida se acompañó del primer reglamento interno de una cuadrilla de judíos, que plasmaría la uniformidad del judío y el estricto protocolo que definiría la buena imagen de la cuadrilla “Art 5º …. Llevando el escudo de la Cuadrilla, que será de raso de seda morado, con un cinco;  parar los demás actos llevarán además americana roja, pantalón oscuro, casco con cerca negra y plumero”. Este conciso uniforme marcaría en lo sucesivo la vestimenta del judío, a pesar de que la cofradía de Jesús Nazareno no lo contemplara dos años más tarde “el de costumbre o el que se adopte en lo sucesivo”.

Por su parte, para la mejor organización de la cuadrilla, quedaría también establecida la figura del Teniente Cuadrillero, extendiéndose al resto de corporaciones de Baena.

Al siguiente año, la Cuadrilla llevaría a cabo la fundación de la procesión del Resucitado, con una unión con la Real Archicofradía por la que la Turba de Judíos quedaría vinculada definitivamente a dos cofradías: Viernes Santo mañana y Domingo de Resurrección.

Para ello, sirvió la estrecha amistad con su vecino y Hermano Mayor Manuel Rojas Chueca, que había abandonado el puesto de concejal, ejercido durante más de una década, y que había intervenido en una estrecha vinculación con la Casa Real de España por la que se había concedido a Baena el título de Ciudad en 1913, mientras que en 1925 se les concedería el título de Alcaldes Honorarios de Baena a los Reyes Alfonso XII y Victoria Eugenia.

El hecho de ser Hermano Mayor de la cofradía más popular de Baena desde 1888, con más de 1.600 hermanos en sus filas, organizados por 36 cuadrilleros, le había convertido en una persona relevante y notoria a nivel local.

La conjunción de fuerzas entre ambos no se había producido de forma casual, ya que nos encontramos con dos personas ambiciosas y de una gran capacidad de logro en sus objetivos.

El señor Rojas Chueca había desarrollado una brillante labor desde que en 1888 se hizo cargo de la Real Archicofradía. Monárquico y católico de convicción, había desarrollado en la misma una verdadera organización, distribuyendo por toda la población más de una treintena de cuadrilleros en contacto mensual con cada hermano, a los que recogían sus limosnas.


Su gran dinamismo fue tal que sería la primera cofradía de Baena que contó en su directiva con mujeres cuadrilleras y una cuadrilla de hermanas de andas.

Por otra parte, su labor al frente de las distintas concejalías del Ayuntamiento sería patente en la ejecución de numerosas iniciativas, muchas de ellas encaminadas a ofrecer una mayor organización y conseguir el prestigio que la institución merecía.

Para llevar a cabo la fundación de aquella nueva procesión, los hermanos del Rosario adquirieron en Zaragoza una imagen de Cristo Resucitado, conformando la primera procesión de 1925 la 5ª Cuadrilla de Judíos, seguida de los hermanos de la Virgen, con las dos imágenes. El Cristo Resucitado sería escoltado por dos judíos con lanza, y desarrollándose lo contemplado en el correspondiente protocolo de la Turba de Judíos, con la adquisición de trompetas para la realización de los pasos por los nuevos trompeteros.

La 5ª Cuadrilla aumentaría tanto el número de hermanos que llegó al límite estipulado en un año, obteniendo autorización del cabildo para aumentar el número de hermanos, previa autorización del mismo, que limitaría el máximo de judíos. La cuadrilla había aumentado tanto que en 1935 se tuvo que nombrar a varios cabos de tambores con objeto de unificar el son del tambor en la cuadrilla en los desfiles.

Por su parte, el resto de cuadrillas de la Cola Negra se incorporarían a la nueva procesión al siguiente año, con el pago de las correspondientes limosnas que le corroboraban como hermanos con todas las obligaciones y derechos. Una única diferencia; tanto el cuadrillero como el citador quedaban obligados también al pago de limosnas en la Real Archicofradía, exentos de pago desde antiguo en la de Jesús Nazareno, cumpliendo así lo exigido en ambas cofradías.

Como acto particular, la 5ª Cuadrilla organizaría un solemne Miserere en San Francisco, el último día del Quinario de 1927, quinto viernes de Cuaresma, el cual fue ganando en esplendor, incluso con la participación de la Banda Municipal de Música.

            En 1928 la Real Archicofradía proyectaría la fundación de una procesión en el Domingo de Ramos, solicitando presupuesto de un Cristo con su borriquita, por la cual la Cola Negra quedaría vinculada a una tercera cofradía, equilibrando la titularidad de las procesiones entre ambas Turbas de Judíos. Dicho proyecto no llegaría a cuajar, por lo que ambos dirigentes se centrarían en los actos de culto y engrandecer sus respectivas corporaciones.

            Si bien José Gan potenció la celebración de la víspera del día de San José Gan, con la participación de su cuadrilla con los tambores en un cuartel, primer local oficial de la Semana Santa de Baena en 1925, Rojas Chueca haría lo propio con la adquisición por la Real Archicofradía, en 1928,  de una imagen de San José que procesionara en su festividad. De hecho, las andas utilizadas para el Santo Patriarca serían las mismas utilizadas para portar la imagen de Cristo Resucitado, encargando 1.500 medallas con las imágenes de la Virgen del Rosario y de San José para los hermanos.

            La República de 1931 supondría el comienzo de la ruptura de sus pasiones. A pesar de su militancia en dos partidos políticos de distinta ideología (Rojas era monárquico y Gan era republicano progresista) el respeto formó parte de sus vidas, a la vez que con las otras ideologías y las distintas capas de la sociedad. Sin embargo, la defensa de sus pensamientos, las tradiciones y de la religiosidad como cofrades comprometidos, le irían granjeando no pocos enemigos en una sociedad cada más radicalizada.

            En primer lugar, la supresión de la Sociedad Amigos del País de la que ambos formaban parte, una asociación sociocultural que tantos frutos había dado en toda España a lo largo de su dilatada historia.

            La supresión de las procesiones en 1932 sería un punto de inflexión. Si bien el señor Rojas no convino a la desaparición de los actos de culto ni de los entierros bajo el antiguo protocolo, hasta 1936, José Gan organizaría un miserere en la Iglesia de San Francisco, en 1933, ante su más escueta prohibición.

            El triste final les situó en el mismo escenario cruel, tras el asalto de sus casas por una masa de radicales, siendo conducidos a San Francisco y cruelmente asesinados, entre cuyos objetos robados se encontraban todos los enseres y joyas de la Virgen del Rosario, destacando los regalos de la Casa Real de 1858, que fueron recuperados.

            Los quince años de José Gan al frente de su cuadrilla, junto a los cuarenta y cuatro años de Manuel Rojas al frente de la Real Archicofradía supusieron uno de los más bellos episodios cofrades de Baena. Sirvan estas líneas para recuperar su memoria.

Antonio Mesa Priego